Paisaje asombroso

 UNO DE LOS PAISAJES MÁS ANTIGUOS Y ASOMBROSOS DEL MUNDO
 
 San Juan alberga a uno de los dos parques naturales argentinos, relacionados con los dinosaurios, que fueron declarados Patrimonios de la Humanidad por la UNESCO.
Al llegar al Valle de la Luna, se despliega frente a nosotros una gran llanura de piedra y arena donde apenas sobresalen unos viejos troncos blanquecinos que de lejos parecen los restos de un esqueleto.
También conocido como Valle de Ischigualasto, este es el único lugar en el mundo – junto con Talampaya- donde hay una secuencia completa de sedimentos con fósiles que abarcan todo el periodo Triásico, que duró unos 45 millones de años (entre 232 y 187 millones de años atrás).
Esto permitió estudiar toda transición faunística más importante en la historia del mundo: el reemplazo de los mamíferos ancestrales por los dinosaurios. Estos estudios demostraron, por ejemplo, que los primeros dinosaurios eran unos pequeños carnívoros que ya habían logrado la habilidad de andar en dos patas con postura erguida.
 
El recorrido
 
El Valle de la Luna fue dividido en cinco sectores para ser recorridos por los viajeros a lo largo de 40 km. La primera estación del circuito es conocida como El Gusano debido a una extraña geoforma que sobresale en el terreno. Aquí se observa la formación geológica de nombre Los Rastros, compuesta por capas de sedimento con mucho carbono. La presencia de este mineral prueba que hubo aquí grandes cantidades de árboles y plantas que, como resultado de los procesos químicos y la descomposición, se convirtieron en carbón.
La siguiente parada es en el Valle Pintado, una gran depresión del terreno que por su aspecto lunar fue la que inspiró el nombre de Valle de la Luna. Hace millones de años atrás el Valle Pintado fue una extensa llanura surcada por grandes ríos. Allí se acercaban los animales prehistóricos en busca de agua y alimento, pero las inundaciones y los derrumbes atraparon una gran cantidad de fauna. Con el tiempo estos animales muertos se fosilizaron y para fortuna de la ciencia llegaron hasta nuestros días como una muestra increíble del tiempo de los dinosaurios.
Aquí se encontraron los restos de un dinosaurio que quedo atrapado en el fango quizás por causa de un alud. Estaba moribundo o recién muerto, con la mitad del cuerpo fuera del barro, cuando vinieron otros animales y masticaron su carne. Eso fue comprobado por los científicos del Museo de Paleontología de San Juan, ya que la parte superior del cuerpo –que había quedado fuera del fango— tenia los huesos astillados por los mordiscones. En cambio la parte sumergida estaba intacta. Así fue que, después de millones de años, se pudo determinar como murió ese dinosaurio.

La estación más curiosa del circuito turístico de Valle de la Luna es La Cancha de Bochas. Cuesta creer que estas piedras perfectamente redondas las haya formado la naturaleza hace 228 millones de años y quedaran sepultadas por mucho tiempo. Los científicos llaman concreciones a estas rocas originadas de un núcleo mineral del tamaño de un grano al que se le fueron adhiriendo otras partículas que conformaron capas como las de una cebolla. Debido a su redondez, las piedras se acumularon en este lugar –en lo mas bajo del terreno— a donde llegan rodando lentamente a lo largo de los millones de años. En épocas de lluvia el agua destapa las piedras, y en tiempos de sequía el viento se encarga de taparlas con arena.

La estación conocida como El Submarino está ubicada en lo mas alto del circuito turístico. En la parte superior de la geoforma El Submarino dos rocas parecen hacer equilibrio sobre una base muy angosta erosionada por la lluvia y el viento. Como esa base angosta es más blanda que las rocas que están encima, el viento desgasta la parte inferior y en cambio las rocas quedan arriba, intactas, hasta que el peso supere la fuerza de las columnas que las sostienen.
El punto culminante del circuito es El Hongo, una extraña geoforma que es la imagen emblemática del parque. Desde aquí tenemos la mejor vista de la Formación los Colorados, que debe su color a una alta concentración de hierro. Los Colorados es la parte menos antigua del parque, es decir que fue la ultima en formarse –la mas nueva- y pertenece al triásico superior. Vendría a ser algo así como el techo del triásico, formado hace 200 millones de años. Lo interesante de este lugar que se puede ver el contraste de colores y el distinto significado de cada uno de ellos. Delante de Los Colorados, la geoforma de El Hongo es de color gris. Este color predomina en la Formación Ischigualasto formada durante el triásico medio, hace 228 millones de años. Así llegamos al final de un recorrido que en apenas tres horas transita por las tres etapas del período triásico, bajo, superior y medio, a lo largo de 45 millones de años de historia geológica.
 

 
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